Proyecto Patrimonio - 2026 | index |
Yosuke Kuramochi | Autores |











La tierna poesía de Yosuke Kuramochi

Por G.B.
Publicado en Revista VEA, marzo de 1968



Tweet ... . . . . . . . . . . . . ::.:...:.:

Yosuke Kuramochi, delgado, sensible, rostro oriental, chileno. En su natal Temuco se eleva como una de las promesas más brillantes de la poesía. Con esfuerzo propio, y de un grupo, ha editado en cuidadosos libros toda su inquietud poética, que se traduce en "Amapolario", "Angel a la tierra" y "Poemas en el Viento", que, como la mayoría de las obras que escapan a la novelística, tienen poca divulgación y que deberán esperar años y años para recibir el apoyo del lector. Pero Yosuke Kuramochi no se desanima. Escribe sus versos, los reúne y los entrega al público.

Este, poco a poco, está captando la sensibilidad del poeta, y cuando de él habla, no tan sólo se refiere a sus acuarelas, sino también a sus versos junto a sus estrofas de corte japonés, salen de las páginas para ser comentados en círculos literarios.

 

 

Yosuke Kuramochi tal vez nació para ser artista y nada más. Nació para estar ligado a las letras, pero antes de llegar a ellas "di muchas vueltas, hice muchas cosas". Después de completar sus estudios secundarios en Temuco se incorporó a la Universidad de Concepción. Estudió en la Facultad de Medicina durante dos años. Tenía poco más de 17 años, y la anáfora reemplaza todo otro tipo de preocupaciones. Amigo de la noche, amigo del intercambio de ideas, amigo de hablar de todo, no se encontró con la cura humana y se trasladó a Valdivia, donde empezó a aprender las curas animales. Tres años en la Escuela de Veterinaria de la Universidad Austral, donde el embrión de poeta germinó. Compartió en esa época estudios, tertulias literarias y actividades políticas. Hasta que un día se habló francamente. Su vocación era escribir, y antes de llegar a ello plasmó hermosos cuadros. Regresó a Temuco e inició los estudios de pedagogía en castellano (a punto de concluirlo).

Primero fueron sus amigos los que vieron sus pinceladas, luego Temuco, y las exposiciones se sucedieron. Posteriormente sus versos y, en el futuro, tal vez una novela. El artista nació. El artista comenzó a producir.

En su obra, especialmente en sus pinturas y en sus versos de "Los 44", Kuramochi no puede evadir sus antepasados orientales y las pinceladas y las estrofas traen vivos recuerdos japoneses. Es tal vez en "Los 44" en que sus "hai kai" permiten apreciar, incluso palpar, la sensibilidad. Los 44 poesías, que unas parecen ser independientes y otras continuas, son frases de una ternura y de una fuerza pocas veces encontradas tan unidas.

"Cuando la tarde apague el último campanario,
en cuanto el sol toque el último campanario,
trataré de olvidar el amanecer."

Bello descubrimiento para la poesía nacional es este de Yosuke Kuramochi. Ahora le conocen como el pintor, pero su valor está unido también a su poesía.

 



 

Un poema de Amapolario
(Imprenta y Editorial San Francisco, Padre Las Casas, 1963, 94 páginas.

 

Golondrina
vuela;
golondrina
gira;
golondrina azula
mi corazón,
que mi alma,
nada tiene que abrir
que no sean tus alas;
que mi cuerpo
no tiene
nada que rodar,
que no sean tus ojos
al rostro de la tierra.
Golondrina
vuela;
golondrina
gira;
golondrina
cae
en el árbol de mis manos,
en la red de mis venas;
envuélveme
resguárdame
el trino de los labios
en tu abanico endrino.
Gira
vuela
cae
sube
dobla
gira
golondrina vuela.

 

 

. .








Proyecto Patrimonio Año 2026
A Página Principal
 |  A Archivo Yosuke Kuramochi  | A Archivo de Autores |

www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
La tierna poesía de Yosuke Kuramochi.
Por G.B.
Publicado en Revista VEA, marzo de 1968.