Correa-Díaz, Luis. Ercilla en Concepción. México/España: El Signo InVisible-Fuego Blanco Ediciones, 2024. ISBN: 978-607-69715-1-2. 117 pp.
¿No es La Araucana de Alonso de Ercilla un poema siempre por escribirse? Desde su publicación entre 1569 y 1589 hasta nuestros días, La Araucana ha suscitado su continuación a través de versiones, citas, alusiones y reescrituras. Ya el hablante en el Canto 37 había declarado el fin de su tarea como poeta, pero no con ello el término de esta obra: “Así doy punto en esto pues conviene / para la grande innumerable suma / de vuestros hechos y altos pensamientos / otro ingenio, otra voz y otros acentos” (974). Si siguiéramos el pensamiento de Maurice Blanchot, podríamos aventurar que el texto de Ercilla es un libro por venir, de múltiples voces y en constante cambio, un libro entre otros libros (226), cuyo carácter visionario reside justamente en profesar su sobrevivencia, aun si fuera de forma digital, como éste mismo de Correa-Díaz que tiene su versión e-book también. Bajo esta premisa, La Araucana se anuncia e imagina como escritura futura, siempre a la espera de su realización, lo cual sirve para neutraliza o reduce la tendencia a su idealización, sea en positivo o negativo.
Ercilla en Concepción de Luis Correa-Díaz, publicado el 2024 por El Signo InVisible-Fuego Blanco Ediciones, proyecta a La Araucana en el presente, no desde su trama sino desde la escena de escritura y sus condiciones de posibilidad. En una lúcida nota introductoria (“Prólogo de otro autor”), el poeta y crítico Marcelo Rioseco esgrime una lectura similar sobre este nuevo poemario: “Correa-Díaz, en pleno siglo XXI, retoma esta posta de siglos, para hablar con los poetas vivos y muertos, entre ellos él mismo, como un post-lector de Ercilla y de los poetas mapuches y cantantes ‘etno-urbanos’” (6). En este diálogo ficcional con autores difuntos y contemporáneos, la voz de Ercilla es capaz de mezclarse o confundirse con la voz del hablante (“lcd”, es decir, Luis Correa-Díaz), ambas de tinte (pseudo)autobiográfico. Si en el poema “Educación paterna” el sujeto (“lcd”) declara: “y ahora que he vuelto parece / que nunca estuve aquí, sentado / en este viejo café de Concepción” (21); en “Lihn” el hablante no es sino Ercilla en referencia al poeta de La pieza oscura: “me bautizó de nuevo / al decir que yo había sido / el primer poeta joven / de esta fértil provincia” (23). Desde esa discontinuidad o desplazamiento respecto al sujeto enunciante es que el título del poemario remite tanto a Ercilla como a Correa-Díaz en Concepción, como si el libro por venir fuese una obra de múltiples autores y narradores, cada uno siempre en reemplazo del otro, un juego de avatares.
Antecedido por un “Prólogo del autor,” el libro está compuesto por tres partes, una homónima (“Ercilla en Concepción”) y dos apartados (“[a posteriori 1-4]” y “[remanente 1-18]”). En el “Prólogo”, el tópico especular de la falsa modestia, de mayor intensidad afectiva precisamente por la anunciación de esta obra total o libro por venir, entrecruza la voz del hablante con el eco de La Araucana, como revela la inclusión de un paréntesis: “(esta obra mía, / humilde y también criada / en tan pobres pañales, en serio, / confesado quede)” (9). Las frases en cursiva, versificadas por Correa-Díaz, corresponden al también “Prólogo del autor,” escrito en prosa y perteneciente a La Araucana. Dentro de este paréntesis, la composición de los versos no solo asimila el estilo de Ercilla mediante el hipérbaton o la transposición del orden gramatical, como en la secuencia “confesado quede”, sino también lo vuelve extraño mediante caracteres del mundo digital y expresiones del habla cotidiana.
Más allá de estos recursos léxicos, discursivos y retóricos, Correa-Díaz es capaz de emular e interrogar el mismo proceso de escritura, marcado en La Araucana por el orden de los cantos y los lugares de composición. Si bien “Plan Ercilla” es el último texto del poemario, perteneciente al tercer apartado y cifrado por la firma del hablante (“lcd”) y su información espacial y temporal (“Athens, GA, 2024”), es el poema “Coda > Agradecimiento > Despedida” el encargado de concluir la primera sección del libro (“Ercilla en Concepción”), signado por otro espacio y otro tiempo (“Concepción, julio 2023”). De esa forma, el lector se encuentra frente a dos momentos de clausura: el primero de preferencia suspendido y el segundo en apariencia activado. Algo similar sucede en La Araucana, cuya historia de publicación, según el crítico Miguel Martínez, revela la inclusión de nuevas octavas reales, en clave autobiográfica, pertenecientes a una de las ediciones de la tercera parte (1589), luego incluidas en la primera edición completa (1590) (141). Dichas octavas, provenientes del penúltimo canto y escritas no en Chile sino España, relatan el episodio de la Isla de Chiloé, comandada por don García Hurtado de Mendoza, donde Ercilla inmortaliza su llegada por medio de una firma autobiográfica, tallada sobre corteza y transcrita en verso: “Aquí llegó, donde otro no ha llegado / don Alonso de Ercilla, que el primero / en un pequeño barco deslastrado, / con solo diez pasó el desaguadero / el año de cincuenta y ocho entrado / sobre mil y quinientos, por hebrero, / a las dos de la tarde, el postrer día / volviendo a la dejada compañía” (944-45, énfasis original). Si antes había sido Ercilla testigo de lo visto y lo vivido, ahora era, en cambio, partícipe de una hazaña de expedición, prueba clara de sus méritos militares y también, de manera indirecta, literarios. Como veremos, la inscripción autobiográfica es un recurso clave en la tradición del libro por venir, por cuanto pretende ficcionalizar la presencia del autor en una escritura que es inevitablemente múltiple, marcada por diversas voces.
En el poema “Ercilla en Conce”, perteneciente a la primera sección, el hablante define al autor y narrador de La Araucana como “poeta-soldado-testigo” (36), una imagen capaz de condensar dos tópicos centrales de este texto híbrido, entre épica y romance: lo visto y lo vivido y las armas y las letras, a la vez que hace referencia a la figura autoral, desde donde Ercilla reflexiona en torno al uso y la naturaleza de su oficio poético. A lo largo de Ercilla en Concepción, esta construcción del sujeto revela también un cambio en las condiciones de escritura, por cuanto podemos imaginar ahora al hablante (“lcd”) como un “poeta-académico-testigo”, no interesado en asuntos épicos sino cotidianos, cuyo motivo central no es la Guerra de Arauco, sino una estadía en Concepción como profesor invitado. A su vez, aunque prevalece un instinto, de cierto modo, cosmopolita, difieren en ambos libros las coordenadas geográficas: una transatlántica, donde Ercilla, poeta y soldado español, escribe en Chile y su madre patria; y otra hemisférica, donde Correa-Díaz, poeta y académico chileno-estadounidense, escribe en Concepción y Athens, Georgia. Como señala también Rioseco en su aguda lectura, “Ercilla en Concepción es…un recorrido tan personal como literario, caleidoscópico, por no decir fractal, y alucinante, en un tiempo donde todo se mezcla…la historia de la nación, las páginas de un libro fundacional y la bio-poética del mismo poeta que habla y escribe” (6-7).
De cierta manera, este recorrido culmina también con una firma autobiográfica en el poema “Coda > Agradecimiento > Despedida”, clausura que, como vimos antes, es solo apariencia, luego interrumpida, donde el hablante (“lcd”) emula la inscripción poética de Ercilla en Chiloé: “…en el programa / de Postgrado, Depto. de Español, Facultad / de Humanidades y Artes, Universidad de Concepción; asimismito deja aquí / expresiones de grato afecto…” (44). A su vez, este gesto nos recuerda otra reescritura de La Araucana, en clave no cotidiana pero grandilocuente, asumido también como libro por venir; me refiero a la firma autobiográfica de Pablo Neruda en el último poema de Canto General, “Termino Aquí (1949)”: “Así termina este libro, aquí dejo / mi Canto General escrito / en la persecución, cantando bajo / las alas clandestinas de mi patria / Hoy 5 de febrero, en este año / de 1949, en Chile, en ‘Godomar / de Chena’, algunos meses antes / de los cuarenta y cinco años de mi edad” (639-40).
Aunque “lo han sacado de las escuelas” y aunque “pocos escrib[an] sobre su única obra” (96), como señala el hablante en “Tratado de Tordesillas”, Ercilla en Concepción encarna la vigencia de La Araucana en la historia literaria de Chile, a la vez que reclama su sobrevivencia como escritura futura. Junto con ello, el poemario de Correa-Díaz nos permite reflexionar en torno a los cambios en las condiciones materiales y discursivas del oficio poético a partir de un nuevo sujeto enunciante, también ficcional y autobiográfico, de múltiples voces y máscaras, capaz de mezclar diferentes lenguas, tiempos, espacios y tradiciones. De la mano de Ercilla, Neruda, Lihn y Wenuan Escalona, también citado en forma de epígrafe, Ercilla en Concepción se constituye como libro por venir, incluso más, se convierte en el antecedente de otro libro que funciona en secuencia, La región antártica famosa, con la misma editorial en el 2026, donde lcd lleva, por fin, a don Alonso al Continente Blanco.
Diego Alegría
Universidad de Wisconsin-Madison
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Obras citadas
Blanchot, Maurice. The Book to Come. Stanford: Stanford UP, 2003.
Correa-Díaz, Luis. Ercilla en Concepción. México/España: El Signo InVisible-Fuego Blanco Ediciones, 2024.
Ercilla y Zuñiga, Alonso de. La Araucana. Ed. Isaías Lerner. Madrid: Ediciones Cátedra, 2018.
Martínez, Miguel. “Writing on the Edge: The Poet, the Printer, and the Colonial Frontier in Ercilla’s La Araucana (1569-1590).” Colonial Latin American Review 26.2 (2017): 132-53.
Neruda, Pablo. Canto General. Ed. Enrico Mario Santí. Madrid: Cátedra, 2017.

Diego Alegría (Santiago de Chile, 1994) es poeta y ensayista. Ha publicado los poemarios Raíz abierta (2015) y versare (2024), la plaquette bilingüe y sin embargo los umbrales / and yet the thresholds (2019), y la colección de ensayos Poética del caminar: Poems de John Keats (2023). Ha recibido los premios Juegos Literarios Gabriela Mistral (2012), finalista del Premio José María Valverde (2014), Lore Metzger en Estudios Románticos (2020) y Lyman S.V. Judson y Ellen Mackechnie Judson en Artes Creativas (2024), entre otros. Obtuvo la Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesas y el Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Actualmente es Candidato a Doctor en Inglés, Mención Estudios Literarios, de la Universidad de Wisconsin-Madison. Sus líneas de investigación son poesía y poética, romanticismo británico, modernismo hispanoamericano, literatura del siglo XIX y humanidades públicas.