.................................................Naín Nómez


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.......................................POESÍA

......................................... Lo que llamamos amor o muerte, libertad o destino
......................................... ¿no se llama catátrofe, no se llama hecatombe?

................................................................................................................Octavio Paz

 

Yo voy sacando las hojas para que el musgo se deshiele
y los muslos se agolpen en mi boca como abejas rancias;
una escala de siluetas alrededor de mis manos hinchándose
de cielo, fango, cierzo; amontonando llaves con una saña
curvada alrededor de las lenguas del sol, óptica que se nubla,
ojos que despavoridos se asen a una garganta como si el rayo
nos partiera los huesos agarrados a un acto que se hace mundo
en pedazos, orillas, centros, I can´t find you el mismo
oleaje, pero la rutina precipitándose en claves fixer des vertiges
acumular los gestos estirar las bocas sintiendo el jugo diferente,
la incitación más fuerte y los dientes columpiándose en todas
las madrigueras con otras cifras que había que inventar
alargándose o insistiendo o simplemente dejando que todo
se nombrara de nuevo
labio por labio mundo por tierra.

Dices que te molesta mi ternura y te sacas las escamas
y los manojos de clepsidras de un solo manotazo
resecando tu fuego en las pupilas; dices que sí a todo,
oscuramente torcida hacia adentro, usada, maltrecha
y oliendo a sangre en el límite del asombro,
sabath de miracles con tu figura de anguila
como un trigal calcinado en el granizo, encendida
en el lecho vertiginoso, desgajado tu vientre del tiempo,
poniéndote a beber en los agujeros de mi cuerpo,
recurriendo a las argucias de los murciélagos y las arañas,
que tejen redes con repliegues ávidos en las sombras
más benignas. ¿En dónde estamos? te pregunto,
mientras mi angustia pulida por el espanto se agiganta
entre las estrías de sangre que me queman la espalda y el sexo
y tú ya no contestas porque tu ferocidad culmina en un extásis
que acaba por poblar el instante centelleante
y las iluminaciones recubren la piel y se meten por los párpados
como cientos de dagas y moluscos
saliendo y entrando del uno y del otro,
girando en un centro fijo y desapareciendo en la precariedad
de ese equilibrio que comienza ya a derrumbarse
en un horizonte cuyos límites ¿meses? ¿siglos? se mortalizan
cuando me dices conteniendo la risa cuanto me odias
por este minúsculo placer y luego cierras los ojos
y envuelves tus pezones de cera entre las garras
echando a volar con un silbido tenue vago quejumbroso
¿un graznido un llamado? y me quedo hablando en sueños
con los miembros consumidos en las aguas muertas del amor,

Me repliego sobre mí mismo. El amor: esa palabra
latiguda y lamosa, crispada y antigua; llave de hermafroditas
y dialéctica de la antipragmática. Te lo juro
que la he visto saltar de tu patio al mío.
Knife and river cutting the angel in all possessions.
El narrador: ese animal fabuloso y torpe de nuestras vidas
why stop now? descubre la luz que pasa entre los huecos,
la mueve con los dedos y la proyecta al futuro
hasta que desaparece en otros horizontes.






 

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